BAJAR LA GUARDIA
Aprendí a estar a la defensiva, siempre
atenta y muy en guardia para evitar ser sorprendida, burlada o agredida. Si me
preguntan por qué, quién o de qué, con sinceridad les digo que N-O-L-O-S-E.
Pero no me había dado cuenta, yo no sabia que lo estaba... quedé perpleja hace
un par de días que me lo dijeron, sobre todo porque voy por la vida presumiendo
del día que decidí dejar de estar enojada y de lo serena y paciente que soy a
partir de entonces.... Chale, me he mentido los últimos catorce años.
Y si lo pienso un poco, hay un montón de manías "inexplicables"
en mí…
† Aprieto
la mandíbula por la noche.
† Despierto
con la espalda dolorida, sobre todo alrededor de hombros y cuello, porque
durante la noche, mi cuerpo no alcanza la relajación, ni siquiera en el sueño.
† Cuando
me acuesto a dormir, me descubro cada tanto con las piernas bien tensas, los
hombros arriba, la mandíbula apretada y la espalda muy derecha.
† Al conducir mi cuello está rígido.
†Mis
pensamientos son rígidos cuando se trata de seguir instrucciones, porque estoy
convencida que no seguirlas al pie de la letra tendrá consecuencias indeseadas
y graves. Además, me disgusta equivocarme.
† Las
indicaciones médicas son absolutamente al pie de la letra porque de lo
contrario "nunca estaré bien" yo, o cualquiera de mis hijos.
† Si
por la noche no llevo a la cama al menor de mis hijos a la hora establecida para
llenar la expectativa de horas que debe dormir para estar descansado por la mañana,
me pongo de malas y me enojo con todo y con todos.
† La expresión
de mi rostro es dura...sí.
† Cuando
en mis prácticas de danza, me hacen una corrección, se humedecen mis ojos
(significa que cometí un “error”).
† Cuando
alguien me hace una observación de algo que puedo corregir por mi bien, lloro
(significa que estoy equivocada).
† Si
mi mamá está en desacuerdo conmigo, sobre cualquier cosa, me siento dudosa.
† Cuando
me ejercito, mi mandíbula se ejercita, tengo marcado el músculo del mentón.
La
lista no es corta, y sé que cualquiera de mis conocidos, tendrá en su cabeza
algo para añadir.
Estoy
exhausta.
Voy a
bajar la guardia,
romper formación, soltar el cuerpo.
No sé
cómo hacerlo.
El surco en mi frente me indica que me pone tensa no poder
ponerme tensa, pero haré los intentos necesarios, tal vez empiece sonriendo por
las mañanas a la imagen frente al espejo, cantando más canciones de amor y
menos de desamor, bailando todo lo que pueda, y sobre todo, soltando cualquier
expectativa de cómo deben ser las cosas, porque a decir verdad, no hay un guión
escrito, no estoy interpretando el papel que ningún otro escribió y no tengo
que llenar ningún molde.
PD. ¡Voy a
disfrutar... H-E-L-P...!



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