BUSCO CABALLERO PARA RELACIÓN SERIA
Soy chismosa, imaginativa y curiosa por naturaleza, y además una ratona de biblioteca empedernida, me fascina leer.
De pequeña leía los libros de cuentos en la biblioteca de la casa y cuando terminaba y no encontraba algo más, abría la sección amarilla y me ponía a consultar sus páginas. Los domingos eran de periódico grueso. Mis secciones favoritas, los monitos y la cultural, y en ocasiones los editorialistas.
Cuando llegaba mi papá con aquel periódico oloroso a tinta y papel revolución mis hermanos y yo revoloteábamos a su alrededor y cada uno tomaba su sección, si tenía suerte, era la primera en leer los monitos, pero si no, tomaba los avisos de ocasión y leía.
Así es como conocí la columna con la categoría Amor y Amistad. Abundaban los anuncios de hombres maduros que buscaban "señorita joven para entablar relación con fines serios". Me picaba la curiosidad, y al mismo tiempo, mi cabeza daba de vueltas tratando de entender cómo era que las personas se relacionaban así, por medio de anuncios, como si fuera la vitrina de las carnes frías del super. Lo que yo conocía era el método tradicional de enamoramiento, o sea, las historias de los cuentos y las que me contaba mi mamá sobre cómo conoció a mi papá, o cómo se conocieron mis tíos o mis abuelos. La idea de un anuncio me parecía por demás revolucionaria, por no decir, azarosa.
Recuerdo uno que decía algo así como "Caballero busca compañera", y se autodescribía como un "empresario libre, sano, de cuarenta años, moreno claro, sencillo, honrado y respetuoso, trabajador y sin vicios" e invitaba a mujeres "menores de 23 años de cintura delgadita, talla 5 y 7, solteras, sin hijos ni compromisos, y permiso de sus padres para viajar, de origen humilde pero ordenada y limpia".
Mis ojos como platos al pensar en un anciano panzón de 40 con una muchacha de 23, y viajar sola con él ¡miedo! y luego eso de ordenada y limpia, digo, parecía anuncio de "Se busca señora para aseo de la casa" ¿no? En ese entonces me parecía un completo cuento de terror, pero ahora, en el 2021, una verdadera atrocidad.
Imagínate que por medio de un anuncio clasificado Larissa, de 36, busca encontrar a su media naranja, un hombre bueno, trabajador, serio, maduro, que la saque a pasear y además le brinde ternura, diversión y muchas tardes de cine... ¡En tiempos de pandemia!
Ponle que algunos contestan, y después de rechazar a uno que otro que quiso pasarse de listo, y ya casi dispuesta a renunciar, ¡bingo! aparece uno que cumple todos los requisitos; ya metidos en gastos y conversaciones por medio de whatsapp, a ella le parece que es tiempo de conocerse y entonces sigue programar el encuentro, ¿cómo?, ¿por videollamada?, ¿quedarán en un lugar donde ella se sienta segura y se encuentren con todas las medidas, cubrebocas y sana distancia?, ¿y si se desilusiona porque él no usa KN95?, ¿y si trae lagañas?, ¿y si le huele la boca pero ella no se dará cuenta hasta quien sabe cuándo?... ¿¡¡Y si es anti vacunas?!!
Ay no, no, no, no, no....yo que Lari abortaba la misión, no estamos para tomar riesgos de salud y menos con un no vacunado. Se me hace que mejor me busco otro libro, porque esto de los anuncios clasificados me pone muy nerviosa.



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