Creaciones en proceso...o lo que es lo mismo: almas en conciencia

Adriana Sánchez, directora de Nezaldi (Conoce mas aqui),  la escuela de pedagogía socio-constructivista donde mi hijo mayor realizó su instruccion primaria y secundaria, usaba mucho la palabra proceso, "los procesos", "el proceso de los chavos", para mi gusto en esa época, la usaba en exceso y para todo... me causaba risa, me burlaba parafraseándola en conversaciones a propósito o despropósito de la escuela. 

Pasado el tiempo y desconectada de Nezaldi, inmersa en la crianza de mi hijo menor, que está en otra institución, también de pedagogía socio-constructivista (conoce mas aqui), y viviendo ciertas experiencias dentro de la comunidad escolar, el Espíritu Santo hizo la luz en mí y comprendí lo que considero sería el sentido más profundo de la palabra proceso. 

El proceso tiene que ver con una serie de acciones que llevan a un desenlace dado. Las acciones derivan de nuestras elecciones y despues reaccionamos al resultado de elecciones-decisiones-acciones. En la vida estamos continuamente haciendo elecciones; desde el momento de abrir los ojos y hasta el momento de ir a dormir, decides si te levantas en cuanto suene la alarma o te das oportunidad de cinco minutos más.... decides si te pondrás o no pantuflas, si te sentarás para ponerte las pantuflas o te las pondrás a tropezones caminando al mismo tiempo, decides si te lavas los dientes o no, si te peinas frente al espejo o no, si bañarte o no bañarte, cepillarte el cabello o peinarlo con las manos, o no peinarlo en absoluto... decides la temperatura del agua en la regadera, o en la tina, o decides no pasar por ahí....Y así todo el tiempo, una serie interminable de elecciones. Esas elecciones (o decisiones) se encadenan con las acciones, lógicamente si decidiste ponerte las pantuflas al mismo tiempo que caminas corres el riesgo de tropezar, caer, tirar algo al apoyarte de una mesa, lastimarte el pie, retrasarte esos segundos "ahorrados".

Tus decisiones y acciones también influyen en las acciones y reacciones de los demás. Siguiendo con lo de las pantuflas, suponemos que trastabillas, tratas de sostenerte en la mesita más cercana y tiras el vaso que estaba ahí, que alguien más dejó porque decidió no llevarlo a la cocina, el vaso se quiebra y aparte de vidrios hay líquido derramado, si no lo limpias al momento alguien  puede resbalar o cortarse, limpias, te retrasas en tu proceso preconcebido de salida. Cuando terminas de limpiar, puede ser que decidas con cierta muina, que "tendrás que" llevarte el café para tomarlo en el camino porque ya no tienes tiempo; cualquier evento fortuito que se salga de lo "planeado" te enoja, y empiezas a reaccionar sin pensar. Tomas por fin el auto, o la calle, y vas con prisa, el café se derrama a gotas o chorros, insultas a todo ser vivo o no vivo que te perturbe... les provocas reacciones al mismo tiempo. Ellos también reaccionan a tu enojo con enojo, y se van contra quien sea, el hijo, la esposa, el vecino, el Godinez de al lado, la maestra....y así nos la vamos llevando, en un interminable devenir de reacciones.

Y el proceso dónde queda? Pues ahí... de todo el show que generó la pantufla se desencadenaron otras cosas,  elegiste como reaccionar a todo ello, le echaste la culpa al clima, a la alarma, al trabajo, a la neurosis del jefe, al que dejó el vaso, al conductor cafre.... pero tambien tenías la opcion de hacer un  alto para buscar y encontrar dentro de ti que de tu decisión de ponerte la pantufla caminando vino todo y voila! viene el proceso de cambio, puedes elegir  hacerlo distinto de una vez por todas y lo intentas en el próximo amanecer y el que sigue y el que sigue, y vuelves a decidir checo y vuelves a intentarlo. El proceso está en marcha, es un hecho cuando además te das la oportunidad de entrar en la conciencia y tomar decisiones pensadas, crear una vida en la que actúas y no solo reaccionas porque tus decisiones  contienen la intención en la práctica de ser lo que mejor puedas ser.

Todos estamos viviendo procesos, cada uno vive el propio, su compromiso personal con su alma, con sus elecciones, con su vida actual, con sus relaciones, y es en esas relaciones donde cabe entrar en empatía, abandonar la inercia de señalar, juzgar, criticar, sentirse perfecto y por encima de los demás, o defectuoso y por debajo de los demás. Cabe entrar en comprensión de los procesos que viven nuestros hijos, procesos individuales de acuerdo a su edad, a su experiencia, a su misión de vida, a sus dones, a su comprensión de su relación contigo y su entorno, a sus propios tiempos.  Cabe también realizar que nuestras parejas también lo están, nuestra comunidad, nuestro país, las personas que liderean nuestros grupos. Todos estamos viviendo procesos, todos en el camino, algunos más conscientes que otros, algunos nada conscientes. Los procesos de los otros no son el tuyo y no puedes pretender  que se parecen, no caben en tu molde. Simplemente ES así.

Cuando aceptas que vives tu vida en un proceso constante, es cuando te das cuenta que el proceso es tu responsabilidad, tu creación, tu colección de elecciones y decisiones, tu devenir de reacciones y acciones con y sin intención... y entonces la visión de la vida cambia, deja de haber verdugos y villanos, porque nadie puede tener más peso en tu vida y en tu proceso que tú

Eres tu propia creacion


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