LA ENTRADA DEL INFIERNO, O EL LUGAR DE LOS COBARDES

Por ahí de los años 1992 y 1993, tuve la fortuna de deleitarme con la lectura de La Divina Comedia, que resultó  una suerte de inspiración en mi juventud temprana (y lo sigue siendo), cuando la pasión y la fuerza son los motores que mueven tus impulsos y te llenan de esperanza el espíritu. (La Divina Comedia, Dante Alighieri)

Un poco más tarde (1998), como si una suerte de hechizo, entré como oveja al matadero y por voluntad propia al mismísimo infierno, en el que me topé con frecuencias de las más bajas en las que puede vibrar un ser humano. Con todo el sentido que para mí siempre tuvo Dante, me adentré en ese lugar y viví muestras de los horrores que un alma humana es capaz de soportar, y por la fuerza avasalladora de los gritos de mi propia alma clamando "no más de esto", salí de ahí (2001)( Is your soul appalled? by Elizabeth Gilbert).

La puerta del Infierno, el lugar de los cobardes
Viví después en la entrada del infierno (2003), donde la tibieza y la falta de voluntad te dan esa ilusión de estabilidad y paz, y el enorme sinsentido de la matrix es una verdad incuestionable, y después de algunos años, mi alma clamó de nuevo "no más de esto" y volví a romper, a buscar salidas, a meterme en caminos desconocidos para encontrar el camino del Paraíso (2009). Y en ese camino estoy ahora, porque el Paraíso es eso, un camino, no un lugar, es este andar que eliges día a día a través del cual te dejas guiar por esos clamores del alma que dice una y otra vez "sí, por aquí es" o "no, esto no va por ahí" , es ese misterio activo de tomar decisiones un día a la vez, una a la vez, y saberte cocreador de  los milagros en tu vida.

Yo sé que todo esto suena tan abstracto para quienes nunca han leído a Dante, (y obvio para quienes no me conocen) para quienes reniegan de las lecturas de "tintes religiosos", para quienes aún no se dan la oportunidad de atestiguarse y observarse, de conectarse consigo mismos y desconectarse de una realidad cada vez más ausente de espíritu y más lejana a la naturaleza humana. Y al mismo tiempo, una realidad que nos dice lo que estamos cocreando desde nuestros pensamientos, nuestros sueños o la ausencia de voluntad y la pereza de recorrer un camino propio y darle forma a fuerza de andar.

Pero tal vez, si estás en un momento de quiebre, si te has sentido burlad@, perdid@, angustiad@, si por las noches duermes tratando de no pensar y cada mañana te embarcas en un sendero llevado por la corriente que forma lo que existe a tu alrededor, si tus emociones están en caos, si nada de lo que creías real tiene sentido para ti, entonces tal vez no estés tan alejad@ de tomar una decisión que te lleve a otra y otra y otra y que te coloque en el preciado camino al Paraíso, aún pasando por las tierras del Infierno y Purgatorio, observandolas pero sin quedarte en ellas, tal como hizo Dante, porque fuiste traid@ a este mundo con un propósito más grande que "sufrir" o aceptar "la cruz que te tocó cargar" porque la vida no se trata de "ir pasándola" soñando lastimeramente con quimeras y dejando de ver lo que hay alrededor. La vida se trata, si no me equivoco, de embarrarte, limpiarte, apabullarte y levantarte cuantas veces sea necesario, arriesgarte, sentir su pulso en cada poro de tu piel y la sangre hervir dentro de tus venas. De otro modo, entonces, qué sentido tiene vivir para quedarte en las puertas del Infierno (en ningun lugar, en la eterna indecisión), apuntalado por el miedo de  reconocer el camino al Paraíso, donde el viento azota fuerte, donde el frío penetra los poros haciéndote sentir la materialidad de tu cuerpo, mientras desnuda tu tristeza, donde el agua helada de una lluvia sorpresiva trastorna tus sentidos, donde la vida te cae del cielo,  violenta, abrumadora, elocuente y sorpresiva, haciendo renacer los brotes de certezas nuevas y dejando caer las mochilas retacadas de creencias viejas.

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