AMIGOS
Mi hijo menor, que roza ya la edad de los 4, tiene un temperamento que lo distingue del resto de chicos de su edad, juega, llora, ríe y disfruta de algun dulce como cualquiera, sin embargo, es ordenado, reflexivo y observador, buen conversador y distante al momento de relacionarse con otros, precavido, cauteloso y cuidadoso de su cuerpo y el de sus seres queridos, al punto de advertirles el tener cuidado de no lastimarse, pegarse, pedirles calma y cosas por el estilo... Es como un hermano mayor, con un hermano muy mayor al que muchas veces se dirige como si fuera el menor. Es adorable.
Como madre, no puedo evitar sentir cierto agobio respecto de su ritmo de socialización. Cuando llega a las fiestas no se integra sino hasta ya pasado un tiempo razonable, que casi siempre está cercano a la hora de partir. No se acerca a romper la piñata, o a participar en los juegos y evita salir en las fotos grupales. Sé que es su manera de ser, sé que cada uno tiene su ritmo, sé que es normal, pero la conciencia comparadora no se reprime al ver como los demás se mueven como torbellinos mientras el mío se pega a mis piernas durante largo rato; y cuando digo largo, es largo, muy largo.
Siente gran afecto por algunos amiguitos del kinder, los menciona constantemente, gusta de jugar con ellos y les comparte sin problemas su tiempo y sus juguetes ... y de su mano supera sus pequeñas pero enormes pruebas.
Hoy fue un dia excepcional, un sencillo festejo de su mejor amigo, del cual tuvimos la oportunidad de compartir con los amiguitos más cercanos, que resulta ser que son inseparables y tremendamente afines en sus personalidades. Ahí Mattías simplemente se dejó llevar, apenas llegó y entregó el regalito que escogió para su amigo, se quitó los zapatos y entró al área de juegos, subió al brincolin y brincó, y brincó, y brincó y brincó más, de repente se acordaba de nosotros y nos llamaba para saludarnos desde dentro del brincolín. Subió al laberinto con resbaladeros y puentes colgantes, ellos lo animaron, le aplaudieron, lo esperaron y finalmente le acompañaron, y por primera vez, Mattias se divirtió en un juego de gran altura. Mi corazón se llena de alegria al recordar la escena, Santi y Reny animándolo, Mattías atravesando con cautela, pero cierto, el puente colgante, sus sonrisas al verlo llegar, los aplausos, las porras y los abrazos. Es la primera "fiesta" de Mattías en la que jugó, comió, compartió el pastel y regresó a jugar solo mientras Reny y Santi terminaban su comida. Nos sacaron del lugar, así de animados estaban.
La elocuencia no me alcanza para describir la alegría que siento en el corazón cuando realizo el valor de la amistad, tan transparente y genuina como lo es con estos 4 Fantásticos.
Agradezco la oportunidad que tuve hoy de ser ese observador silencioso y feliz. Que puedo decir? Nada que no sepamos... El amor mueve montañas, entibia el alma, fortalece la fe e impulsa el ser, el verdadero, el que silencioso aguarda dentro de cada uno de nosotros el momento de ser aceptado, reconocido y liberado para llevarnos en un vuelo de gozo, alegría y paz.
El amor es libertad y plenitud, la esencia de Dios escondida en las relaciones que tejemos día a día.
Por todas mis relaciones. Ometéotl.


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