¿CON CHILE O SIN CHILE?

Una de las actividades que más disfruto es cocinar. Mi hijo mayor es quien me ha acompañado por más tiempo en esta senda, y es quien de una u otra manera ha heredado las costumbres gastronómicas de mi mamá, a quien a su vez, por razones de salud le fue inculcada la costumbre y el hábito de comer picante ("para abrir el apetito, para descongestionar las vías respiratorias, para curar la anemia") por su abuela.La costumbre del picante yo no la heredé, y conscientemente no la aprendí. Me disgustaba el sufrimiento que debía pasar al comer con una salsa muy picante o dar mordidas a un chile, porque esto no me permitía disfrutar los sabores y texturas de lo que iba a comer. El tomar agua para calmar la enchilada o poner granitos de sal en la punta de la lengua, fueron los remedios caseros que me curaban el mal momentáneo, pero me bloqueaban el acceso al placer de la comida. Nunca entendí cómo podía mi madre comer tan natural a mordidas ese chile habanero, o serrano, y seguir como si nada, mientras a mi se me quemaba el gaznate y me ardían hasta las orejas, pasando por el erizamiento riguroso de los cabellos en la nuca. Así que opté por cocinar sin picante o con poco picante, porque sí me gusta,  y finalmente lo traigo en mi genética ancestral: soy mexicana. (punto)

El caso es que hoy, preparando una salsa con chile chipotle para acompañar los taquitos de tinga de atún de la comida, me vino esta idea a la cabeza y se las voy a compartir, es una ocurrencia, no tiene nada de científico ni de holístico, pero le encontré  lógica y me divirtió mucho, y es que....

Siendo mexicano, tu manera de vivir la vida se debe parecer mucho  a tu manera de disfrutar el chile (¡sin albur!), así es que distingo algunas personalidades:

1. EL EXPLOSIVO. "Más picante, por favor" La persona que disfruta de esta explosión de ardor y calor en la boca sería una persona que disfruta de las emociones fuertes, de alguna manera, vive en el riesgo; el peligro y la adrenalina le dan vida, gusto y disfrute, y aunque el camino sea difícil, sin dificultades no puede vivir. Se aburre. Es aquel que siempre estará retando, argumentando y cuestionando tus palabras llevándote al límite. Ahí, en la punta del iceberg, esta persona vive y disfruta, no hay más.
2. EL CAUTELOSO. La persona que siempre pregunta "¿tiene chile?" ,"¿pica?" y si le dices que sí, educadamente lo hace a un lado. Ellos serían los que toman muchas precauciones antes de dar un paso, los que piensan y repiensan las cosas y si saben que hay riesgo de "perder" o de no obtener un buen resultado, no lo hacen. Temerosos de equivocarse van por la vida excediéndose en precauciones y evitando el disfrute de los grandes momentos porque podría doler o llevar al error. Tardan mucho tiempo en tomar una decisión y cuando lo hacen, el lomo de su espalda se eriza indicándoles que hay un sinfín de atrocidades aguardando a la vuelta de la esquina.
3. EL ARRIESGADO. No sabe cómo va a saber pero prueba. Si es de su agrado, sigue comiendo, si no, lo deja a un lado y no sufre. Los arriesgados son los que no temen conocer cosas nuevas, los que toman decisiones, a sabiendas de que hay un 50/50 de triunfar o no, los que a causa de conocer y reconocer aprenden y deciden mejor la próxima vez. Los que no tienen miedo al cambio ni a los nuevos horizontes. Son los que emprenden, se reinventan y vuelven a empezar las veces que sea necesario, sin drama ni tragedia.
4. EL IMPOSTOR. Son los que piden una salsa "que no pique" o que tenga "más tomate que chile". Hacen como que comen chile pero en realidad no lo están haciendo. Serían aquellas personas muy ocupadas en lo que dicen y piensan los demás de ellos, y muy preocupadas de que eso que se dice o se piensa sea "bueno". Viven de, por y para las apariencias. Probablemente usen ropa y accesorios de los que se hacen  llamar clon y son esclavos de la moda.
5. EL NECIO. "Sin chile" Así, a secas. No lo quieren. Serían esas personas ensimismadas, que no confían en nadie, metidas dentro de los límites de sus cuatro paredes autoimpuestas, resueltas a no seguir ni pedir consejo porque aprenden de los errores de los demás y no necesitan que les digas ni sugieras nada. Suelen decirte "te lo dije" o "yo lo sabía" y caminan con aires de grandeza entre nosotros los pobres y torpes humanos.

En resumen..."dime cómo comes chile y te diré quien eres"... ¿A poco no te checa?


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