ALL YOU NEED IS....LOVE
Estando de viaje de trabajo en Hermosillo, hace unos diez años, me tocó festejar mi cumpleaños en un día normal de trabajo. Me invitaron a comer dos de mis compañeras que después se convirtieron en grandes y buenas amigas. Ya en la comida la plática empezó a girar en torno a las nefasteces de un conocido común que gustaba de tomar malas decisiones laborales una y otra vez, poniéndonos a cada una en situaciones incómodas que después debíamos resolver sin afectarlo, claro, era un Director. Me sentí incómoda, y así, sin más ni más, vino a mí el Espíritu Santo -amor divino, luz, iluminación, sabiduría interna- y pedí a mis amigas que dejáramos el tema, siendo mi cumpleaños y estando en tan agradable compañía y con tantas cosas buenas sucediendo en nuestras vidas, prefería tener otro tipo de conversación, "es más, dije, a partir de ahora me pongo un listón blanco imaginario que significa que si no tengo nada bueno que decir de otra persona, no diré nada, y las invito a que se lo pongan también ¿qué les parece?" Mis amigas estuvieron de acuerdo, y terminamos la comida creando un entorno de armonía y alegría, yéndonos después a trabajar sabiéndonos cómplices de una conspiración positiva.
El acto no paró ahí, como mi trabajo consistía en viajar por el norte del país, la siguiente semana estaba en Chihuahua, platicando con otra gran amiga, diseñadora, quien me propuso mandar hacer los listones, que después transformamos a pulseras, con un proveedor conocido; de ahí surgió mi primer proyecto de pulseras blancas, a cada amigo en cada una de las ciudades que visitaba y a mi familia les platicaba sobre mi iniciativa y les regalaba una pulsera blanca a cambio del compromiso de evitar expresarse negativamente de alguien o algo más. La primer frase que utilicé fue el título de la canción de Depeche Mode "Enjoy the silence" y repartí con mucho gusto y harto éxito todas las pulseras. Pasó un año y quise dar continuidad a la actitud creando un compromiso nuevo y una conciencia distinta, pasé a los Beatles con "All you need is love", esta vez mi hermana, que se dedica profesionalmente al bordado me diseñó las pulseras y seguí con mi campaña, en un acto de fe, porque soy malísima industrializando y comercializando mis buenas intenciones, así que seguí regalando pulseras a diestra y siniestra y la invitación era a usarlas para recordarnos constantemente lo que decían sus leyendas.
¿A qué viene la clase de historia?
¿A qué viene la clase de historia?
Hoy, después de tanto tiempo y en circunstancias tan distintas a aquellas, he debido recordarme sobre todo esa segunda declaración y me doy cuenta, de nuevo, que todos necesitamos amor. Como tengo algunos amigos coaches y otros amigos dedicados a la sanación en terapias alternativas, mi cabeza me quiere obligar a dar una explicación "mística y profunda" pero no lo haré, porque esto lo vivo en mi corazón tal como lo estoy describiendo. Suelo tener una voz egoíca fortísima que me ataca de culpas y búsquedas de perfección de manera inagotable, mi ser se desgasta discutiendo y después ignorando a esa vocecilla que me acompaña día y noche a todos lados. Esa voz toma una fuerza desmedida en cierto período del mes, así que con las hormonas de cómplices, callen boca, se convierte en batalla campal, que pierdo en muchas ocasiones.
Estando molesta el domingo pasado por la noche, desbordada de autoexigencia, exploté y en un silencio activo -ya saben, ese silencio donde vas y vienes por todos lados haciendo cosas e ignorando la presencia de todos con la cara desfigurada en una mueca de disgusto-, me dejé caer en los brazos del enojo. Sin discutir, ni pelear, me metí a la regadera y al salir todos dormían. A solas, y en el silencio de la noche, me di cuenta que sólo quería un abrazo empático, una mirada amorosa y un "no pasa nada, tranquila" que desarmara mi ego y me diera paz. No lo tenía, por lo que en una corta petición escrita di una explicación y pedí lo que necesitaba al otro adulto en mi casa -a quien no quise despertar en pleno insomnio horarioveranesco-.
La sensación de boca seca del sinsabor nocturno permaneció en mis labios toda la noche, y en la madrugada siguiente tomé distancia obligada por unas vueltas madrugadoras, gracias a las cuales encontré la perspectiva que necesitaba acompañada de mis hijos y mi madre. El más pequeño había sido arrancado de la cama más temprano de lo habitual por lo que reclamaba su tiempo de dormir y su espacio en un llanto decepcionado (una mamá aprende a leer los distintos llantos de los hijos); con todo y mi boca seca, él sentado en su silla para el auto y yo esperando a que el mayor estuviera listo, ya sentada al volante, doblé la cintura para acariciarle la mejilla y consolarlo, con amor, paciencia y ternura, hasta que se tranquilizó tomado de mi mano; justo en el momento que el mayor estuvo listo y subió al auto. Explotaba de emoción porque se enfilaba en un viaje muy deseado contándome, nervioso y aprensivo, en el asiento de copiloto cada deseo, pensamiento y expectativa sobre la aventura por venir. Lo escuché compartiendo la emoción todo el camino a casa de mi madre, su compañera de viaje, quien estaba tratando de poner orden a la semana que dejaría sola su casa junto con las perritas sin haber estado segura de que la señora de la limpieza hubiera comprendido el llegar más temprano esa mañana. La apoyé escuchándola, evitando cualquier comentario "calmador" y simplemente acompañando su momento. Lupita llegó puntual, mi mamá organizó los pendientes y salimos de casa, en el camino un par de llamadas terminaron de tranquilizarla y ya en el aeropuerto, con mi apoyo, tuvimos tiempo suficiente para que ambos, nieto y abuela, se alistaran al viaje sin contratiempo alguno. Y he ahí, que cada una de mis personas amadas en cada una de sus manifestaciones solo pedía de mí amor, en forma de caricias, paciencia, empatía, ternura, escucha y comprensión. Fue tan fácil la mañana, aún atareada y llena de "detalles", que ya de regreso, sola con mi chiquitín decidí que era tiempo de saludar a mi esposo, con quien no cruzaba palabra desde la noche anterior. Esta fue mi manera de hacerle saber que la tormenta amainaba y que estaba lista para dialogar, es decir, que requería un diálogo con él, porque la expectativa deja de ser que me adivine el pensamiento, que sepa lo que necesito, que actúe como yo quisiera y que tenga en la boca y los actos lo perfecto para mí en el momento; dialogué sin diálogo, enviándole un ensayo que encontré por ahí que expresaba justo mis necesidades en ese momento, y conforme el día pasó y me entregué al amor de mi bebé, de Juno y Pimienta, las perritas de mi mamá y de Dios expresado a través de la naturaleza, el clima, el viento, el agua, y cada sensación en mi piel, recordándome lo que es estar viva, simplemente me di cuenta ALL YOU NEED IS LOVE, aún cuando lo niegues y te alejes de él.
Y el amor se manifiesta de un millón de maneras, y ¡SÍ!, lo necesitamos de los demás aunque sepamos que los únicos proveedores inagotables somos nosotros mismos porque todos somos uno y si damos recibimos, y mientras más demos más recibiremos, punto. Aquí me vienen a la memoria la canción de los Beatles (https://www.youtube.com/watch?v=_OuYLGHkrBk) y otra de Fito Páez, "El amor después del amor"..(https://www.youtube.com/watch?v=OgyNj9IxT3k)escúchalas, víbralas y si no te dicen nada, no importa, entrégate al amor, en todas sus manifestaciones, con todos sus rostros, deja de lado los juicios, las expectativas, los deberías y los ahora nos, porque si no es ahora ¿cuándo? si no eres tú ¿quién?
Estando molesta el domingo pasado por la noche, desbordada de autoexigencia, exploté y en un silencio activo -ya saben, ese silencio donde vas y vienes por todos lados haciendo cosas e ignorando la presencia de todos con la cara desfigurada en una mueca de disgusto-, me dejé caer en los brazos del enojo. Sin discutir, ni pelear, me metí a la regadera y al salir todos dormían. A solas, y en el silencio de la noche, me di cuenta que sólo quería un abrazo empático, una mirada amorosa y un "no pasa nada, tranquila" que desarmara mi ego y me diera paz. No lo tenía, por lo que en una corta petición escrita di una explicación y pedí lo que necesitaba al otro adulto en mi casa -a quien no quise despertar en pleno insomnio horarioveranesco-.
La sensación de boca seca del sinsabor nocturno permaneció en mis labios toda la noche, y en la madrugada siguiente tomé distancia obligada por unas vueltas madrugadoras, gracias a las cuales encontré la perspectiva que necesitaba acompañada de mis hijos y mi madre. El más pequeño había sido arrancado de la cama más temprano de lo habitual por lo que reclamaba su tiempo de dormir y su espacio en un llanto decepcionado (una mamá aprende a leer los distintos llantos de los hijos); con todo y mi boca seca, él sentado en su silla para el auto y yo esperando a que el mayor estuviera listo, ya sentada al volante, doblé la cintura para acariciarle la mejilla y consolarlo, con amor, paciencia y ternura, hasta que se tranquilizó tomado de mi mano; justo en el momento que el mayor estuvo listo y subió al auto. Explotaba de emoción porque se enfilaba en un viaje muy deseado contándome, nervioso y aprensivo, en el asiento de copiloto cada deseo, pensamiento y expectativa sobre la aventura por venir. Lo escuché compartiendo la emoción todo el camino a casa de mi madre, su compañera de viaje, quien estaba tratando de poner orden a la semana que dejaría sola su casa junto con las perritas sin haber estado segura de que la señora de la limpieza hubiera comprendido el llegar más temprano esa mañana. La apoyé escuchándola, evitando cualquier comentario "calmador" y simplemente acompañando su momento. Lupita llegó puntual, mi mamá organizó los pendientes y salimos de casa, en el camino un par de llamadas terminaron de tranquilizarla y ya en el aeropuerto, con mi apoyo, tuvimos tiempo suficiente para que ambos, nieto y abuela, se alistaran al viaje sin contratiempo alguno. Y he ahí, que cada una de mis personas amadas en cada una de sus manifestaciones solo pedía de mí amor, en forma de caricias, paciencia, empatía, ternura, escucha y comprensión. Fue tan fácil la mañana, aún atareada y llena de "detalles", que ya de regreso, sola con mi chiquitín decidí que era tiempo de saludar a mi esposo, con quien no cruzaba palabra desde la noche anterior. Esta fue mi manera de hacerle saber que la tormenta amainaba y que estaba lista para dialogar, es decir, que requería un diálogo con él, porque la expectativa deja de ser que me adivine el pensamiento, que sepa lo que necesito, que actúe como yo quisiera y que tenga en la boca y los actos lo perfecto para mí en el momento; dialogué sin diálogo, enviándole un ensayo que encontré por ahí que expresaba justo mis necesidades en ese momento, y conforme el día pasó y me entregué al amor de mi bebé, de Juno y Pimienta, las perritas de mi mamá y de Dios expresado a través de la naturaleza, el clima, el viento, el agua, y cada sensación en mi piel, recordándome lo que es estar viva, simplemente me di cuenta ALL YOU NEED IS LOVE, aún cuando lo niegues y te alejes de él.
Y el amor se manifiesta de un millón de maneras, y ¡SÍ!, lo necesitamos de los demás aunque sepamos que los únicos proveedores inagotables somos nosotros mismos porque todos somos uno y si damos recibimos, y mientras más demos más recibiremos, punto. Aquí me vienen a la memoria la canción de los Beatles (https://www.youtube.com/watch?v=_OuYLGHkrBk) y otra de Fito Páez, "El amor después del amor"..(https://www.youtube.com/watch?v=OgyNj9IxT3k)escúchalas, víbralas y si no te dicen nada, no importa, entrégate al amor, en todas sus manifestaciones, con todos sus rostros, deja de lado los juicios, las expectativas, los deberías y los ahora nos, porque si no es ahora ¿cuándo? si no eres tú ¿quién?




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