De Ernesto Chavana, Multimedios y cosas peores

Esto sí que sacará roña a algunos de mis amigos, a mí misma me la hubiera sacado hace más o menos unos cuatro años, cuando escuchar de lejos la televisión con la voz de Ernesto Chavana (https://www.facebook.com/ernestochavanaoficialde fondo, dirigiendo concursos o juegos me parecía pavoroso. Y quizá hoy también me lo parezca, con la diferencia de que hoy entiendo su éxito, de cierta manera lo reconozco y admiro, y observo que responde a una de esas tantas "necesidades" inventadas para consumir televisión: diversión, recreación, esparcimiento y, para ser precisa evasión.

La fórmula que hoy por hoy sigue Multimedios, con sus contenidos tendenciosos y amañadamente polémicos, encontró el clímax en la figura de Ernesto Chavana, quien yo recuerdo como cronista de futbol, y después, como conductor de programas de entretenimiento y variedades. En el presente, me atrevo a decir (no tengo grandes conocimientos en mercadotecnia ni economía) que esta cadena de televisión, tiene sus mayores porcentajes de ingresos debido a la barra nocturna que conduce Chavana, y cuenta con un volumen de audiencia que ya quisiéramos tener los que nos dedicamos al arte en cualquiera de sus manifestaciones -en mi caso, la danza-. Hay muchas familias en el norte del país que "conviven" con Chavana y su equipo noche a noche, obtienen sus temas de conversación de entre sus "polémicos" personajes y hasta toman partido y juicio sobre su calidad moral y artística  -atención, que dije personajes, no personas-.
¿Y cómo no? La televisión nació con el único objetivo de distraer a las personas, en un momento industrializado que marcaba la transformación de la sociedad en una de consumo. Una de las tantas formas de despersonalizarnos como seres humanos, concentrados en ajustarnos a los moldes y patrones conductuales y estéticos propuestos a través de la programación. En casi todas las viviendas del país, aún aquellas en condiciones de precariedad, hay al menos una televisión y se considera por muchos como un objeto de primera necesidad, tan importante quizá como un refrigerador o una estufa. ¿Cómo será la cosa que el presente gobierno regaló televisores previo a las campañas de precandidatos a gobernadores y alcaldes. No semillas, no cursos de permacultura, siembra, cosecha, cuidado de la tierra y consumo responsable, reciclado, manufactura artesanal, emprendedurismo, educación financiera, no, nada de eso, ¡televisiones! Las grandes cadenas lo saben, es más, dominan este proceso social como parte esencial del círculo "virtuoso" de adoctrinamiento masivo enfocado a la desinformación, la incultura y el consumo de químicos "baratos" sostenidos por la idea de "ayudarnos" en nuestra economía y salud tan deteriorada por el "stress" y el cansancio producido por trabajar horas extras en empleos mal pagados, con empresas que en su mayoría exigen obediencia y lealtad a los trabajadores a cambio de "seguridad, estabilidad y salud para la familia".

¿Y qué tiene que ver Ernesto Chavana con todo eso? Pues su personaje televisivo responde a cabalidad la necesidad de captar audiencia: un tipo promedio, padre de familia, carismático, no reta nuestra inteligencia, y en vez de eso, con habilidad y gracia despierta el morbo e interés del público en la vida y obra de las personas que conforman el equipo de "talentos" de la productora. ¿Y eso qué? Si la mayoría de las personas de nuestro país no tienen acceso a una educación de calidad, ni a un nivel sociocultural competitivo, y mucho menos a la televisión de paga, aún en sus propuestas más económicas, la televisión local se convierte en los sagrados alimentos intelectuales que consumirán, sin importar ni cuestionar lo que reciben, porque es verdad, lo que queremos todos, y me incluyo, es olvidarnos de todo por un rato, mientras nos relajamos y nos disponemos a dormir. Son muchos los temas de los que nos queremos olvidar, los gobiernos oligárquicos, el abuso, los sesinatos de estudiantes, el narcotráfico, los políticos, las reformas hacendarias, la reforma energética, la irresponsabilidad, la falta de conciencia, la pobreza, el hambre, la misma ignorancia, el presidente y su esposa,  la contaminación, los transgénicos, y un infinito de temas, para gente culta y no tan culta, pobre o millonaria.
Chavana es un tipo inteligente, creativo y emprendedor que ha sabido capitalizar su situación en el candelero; sus programas son resultado de la decadencia cultural y de valores que vivimos, pero él no es el artífice de esa decadencia, él solo aprovecha la corriente; sus talentos representan un grupo de personas aspiracionales en su ejercicio artístico y estético, pero él no estableció esos cánones artísticos, estéticos y morales, eso lo establecieron antes Televisa y Azteca,  que pusieron el ejemplo de cómo hacerse millonarios a través del contrabando de valores y anticultura en un país ávido de distractores; las señoritas de cuerpos deformes en aras de una estética incomprensible, ataviadas en atuendos imposibles, incómodos y casi obscenos, y los hombres de inteligencia invisible y culto al cuerpo, se han convertido, en una escala comparativa desproporcionada pero real, en los cánones estéticos a seguir por muchos jóvenes acostumbrados a ingerir alimentos chatarra, porque es la realidad que siempre han vivido, el consumo de cultura y alimentos vacíos, llenos de sabor y marketing pero sin sustancia.
Así que la próxima vez que escuches al personaje y te entren las ganas de desbordarte en las redes sociales despotricando en su contra; detente, toma una respiración profunda y pregúntate...¿cuántas revistas Hola, Caras, Vanidades, TVyNovelas, Fama, Tú, People, Star, Cosmopolitan, Quo, H y demás he hojeado y comprado a lo largo de mi vida adulta?, ¿qué he hecho yo para que esta situación de ignorancia tome otro giro?, ¿qué he hecho yo para que los mexicanos seamos ejemplo de consumo de cultura y alimentos sustanciosos que nutren el cuerpo y el alma?, ¿qué valores  les heredo a mis hijos a diario?, ¿cómo y con qué los alimento?, y lo más esencial: ¿CÓMO PUEDO SER LA DIFERENCIA?, declárate responsable (http://jg-escribe.blogspot.mx/2015/03/me-declaro-responsable-1-si-no-eres.html )  y de una vez por todas deja en paz el nombre y la reputación de ese hombre que noche a noche divierte y distrae a la población mayoritaria de un país que sufre de desnutrición física, espiritual, económica y moral.

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