DECIR ADIÓS
Ha sido fácil casi siempre,pero no cuando he amado, cuando he dado, cuando he sembrado y encontrado múltiples espejos de colores reflejando mi interior de luz, paz y amor. Ahora digo nuevamente adiós, ahora no es fácil, aunque lo parece, ahora entiendo, ahora caigo, ahora veo, de ver de verdad...veo cómo es posible que el dolor crezca desmesurado resquebrajando inmune uno o varios corazones; que el dolor se convierta en el espejismo de la realidad y que parezca ser verdad verdadera; veo el dolor en las palabras amargas de algunos, en la falta de valor de otros para ver en sí lo que les disgusta de mí; percibo el dolor y ahora duele diferente, ya no duele el ego de la víctima que fui; ya no duele el ver en mí lo que no ha funcionado y no saber cómo hacer que funcione, ya no duele perder, duele dejar a la gente que amo para empezar a amar a nuevas personas, duele dejar lo que sí fui y verlo más grande de lo que no fui y creí ser, duele que duela a alguien más que me voy cuando pensé que era una persona más en sus vidas, duele sentir el miedo en el otro, duele sentir el miedo en un angel de 0nce años, duele saber que no sabe que duele y cómo le duele. Duelen las lágrimas sinceras, la ruptura de lazos cercanos para transformarlos en lazos virtuales, duele saber que sembré amor y que nunca fui capaz de verlo por estar inmersa en el dolor, buscando que alguien más aprobara lo que soy, sin aprobarme yo misma, sin aprobarse a sí. Ahora duele, y es un dolor agridulce, duele el amor, no pero sí.... Toqué corazones, mi corazón fue tocado, me quedo con eso.


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